Jejejeje y lo bien que sienta un botelloncito estos días de verano. En realidad en cualquier época porque te echas tus copillas con los colegas baratas y partiendote el ojete.

Se está convirtiendo en un clásico entre los colegas el ir al parque del Ebro estos findes de calor para empezar la noche. Ayer nos juntamos Alberto, Pachi, Tato y yo, con nuestras cervecitas para echar el primer trago y las botellas de Absolut y de Licor 43 para los cubatillas. Así se sabe que no es garrafón, aunque a lo largo de la noche seguro que alguno te enchufan por ahí.

Tontamente 3 horitas tiramos sentados en la hierba salvando el mundo. Uno que recuerda lo que hicimos en noseque acampada, alguno que comenta el amor platónico de algún otro, historias de desnudos, historias de vestidos… pero todo ello con montones de risas.

Y después tocó ir al jaleillo que para esa hora ya estaba calentito (eran las dos y media). Pusimos bote como es habitual (algunos perdieron la tarjeta, ¿eh Pachi?) y “a por ahí“.

No fuimos a ninguna discoteca pero nos hicimos unos kebab que no nos sentaron igual de bien a todos (¿eh Tato?) antes de marchar para casa poco a poco. Y como encima nos había sobrado bote lo repartimos (¿eh Alberto?).

Pues eso ¡¡que viva el botellón a los 26!!

Paz